Me gusta

8 de noviembre de 2017

Capítulo I: Sensaciones

Como os dije en el anterior post, en enero del 2017 comenzamos nuestra aventura. Había varios factores que nos llevaron a decidir que ese mes sería el primero. 

Por un lado, a mi me daría tiempo perfectamente a acabar el curso corriente de la universidad, que con lo que me costó poder hacerlo era entonces mi prioridad. ¿Que por qué? Bueno, digamos que nunca fui buena estudiante. Siempre iba raspando aprobando, pero por pereza más que nada. De ahí que cuando senté la cabeza (ah, ¿pero eso ha pasado?) me dijera a mí misma... "Qué idiota fuiste por no estudiar en su momento". Y como a cabezonería no me gana nadie, me preparé el acceso para mayores de 25 y aprobé!! Un 7,24 nada menos (ahí, que se note el orgullo). 

Por otra parte, queríamos tener la certeza de que el seguro cubría el embarazo, ya que lo dimos de alta en 2016 y como la mayoría de ellos, tiene carencia en algunas cosas. Una de ellas era el embarazo.

Y bueno, como tercer factor a tener en cuenta era que evidentemente pasarte unas navidades sin jamón por amor al arte teniendo posibilidad de elegir pues como que no ;)

Así que justo cuando arrancó el curso, en octubre del 16, opté por cuidar mi alimentación y mis hábitos, aunque fumar fue mi punto débil. No lo dejé hasta que vi las dos rayitas. También comencé con el típico ácido fólico para que aquello fuera ya preparándose de manera óptima. Y así transcurrió el último tirón del año, entre pastillas, desayunos de zumos de naranja con tostadas de tomate y aceite (dobladas a la mitad por una buena amiga) y apuntes, trabajos y risas. 

La navidad se nos hizo corta. La pasamos entre las dos familias, entre Madrid, Ciudad Real y el Puerto de Santa María. Tierra a cuál más bonita. Disfrutando de la libertad de acostarte tarde, de salir de copas, de apostar en la mesa de mus, de chupitos con tu padre o de partidas eternas del Monopoli.

Y de repente nos vimos de vuelta en casa, de vuelta a la rutina, pero con la idea en la cabeza (nace una ilusióoooon....). Y así fue. Una semana después (sí, una semana después) yo empecé a notar cosas. Mi marido se reía ("Anda ya!", me decía), pero os prometo que fue así.

Que si dolorcillo de riñones, sensación de hinchazón, las tetis raras... Vamos, lo que la mayoría de las mujeres describirían como la parte física del "síndrome premenstrual". El dato es que yo jamás lo había tenido, quizá por eso me hizo pensar en que algo se estaba "cociendo" y no eran unas papas precisamente.

Aún así intenté esperar hasta la primera falta, pero que va. Con lo impaciente que soy ni de coña broma. Bastante que esperé a que fuera lunes y no fui a la de guardia el domingo jajaja

Así que a 3 días de mi supuesta primera falta, el día en que hice el primer examen de la uni, compré un test de vuelta a casa. Cuando entré en la farmacia pedí el más barato, con la certeza de que yo ya estaba desvariando y de que el test evidentemente saldría negativo. Además que tela marinera lo caros que son!! 

Cuando llegué a casa, Nescafé cappuccino me fui directa al baño. Al abrir y leer las instrucciones me vine un poco abajo: había que esperar al menos 3 días después de la primera falta y utilizarlo por la mañana nada más despertar. Vaya, que lo estaba haciendo todo al revés. Pero el ansia me pudo.

Y ahí estaba yo a las 2 de la tarde, esperando como un tigre en una jaula sin querer mirar hasta pasados los dichosos 5 minutos. Si se hace largo 1 minuto del microondas esto parecieron años! Pero pasado el tiempo lo cogí y... sorpresa!! El positivo marcado con toda claridad. Me eché a llorar.

Continuará....




Sigue leyendo...

4 de noviembre de 2017

Comienzos

Es curioso cómo a veces la vida nos da y nos quita a su antojo. No importa lo mucho que te esfuerces si a ella no le da la gana ceder. Ni sirve tampoco oponerte si quiere dártelo. Pero muy de vez en cuando, los planetas se alinean y los planes salen bien. Justo como lo has planeado. Justo como lo habías imaginado. Esta historia que a partir de ahora os iré contando va precisamente de uno de esos momentos. 

El año pasado mi marido y yo empezamos a fraguar un plan. Con antelación, con premeditación y alevosía, para llevarlo a cabo a principios de este año, a sabiendas de que lo más probable era que llevara tiempo. Pero, como decía antes, los astros favorecían nuestro horóscopo (la verdad es que ni idea de esto) y nuestro plan salió a la perfección. Pero empecemos por el principio.

En octubre del año pasado empecé a estudiar, después de casi 10 años. Me encabezoné en poder entrar en la universidad. Pues dicho y hecho. Y poco hice para la nota que saqué en la prueba de acceso (pero qué bien lo celebré con mi "Pacharán" jajaja). La verdad es que la sensación de volver al olor de los cuadernos sin estrenar y a tiza, la ilusión de preparar la "vuelta al cole"... Fue un auténtico reencuentro. Aunque no lo fue tanto cuando empecé las clases y me encontré con que la mayoría de mis compis (como es lógico) tenían 18 (cuando no 17) años, con las diferencias que eso conlleva. 

Pero fui capaz de sacar partido y adaptarme sin problemas, aprovechando que mi marido me apoyaba al 100% y creamos un grupo de prácticas muy chulo, donde nos contábamos todo, compartíamos los trabajos y cada una hacía su parte. Y así se mantuvo hasta que mi chip cambió. 

Como os cuento, tomé las riendas del grupo (por decirlo de alguna manera) ya que la experiencia en el trabajo es un grado y los conocimientos de informática eran bastante mas altos que los de mis compis (no es por echarme flores, de hecho cada una teníamos un punto fuerte). Así que yo me encargaba de juntar todos los trabajos, corregirlos, y adaptarlos lo más "profesionalmente" posible. 

Esto, como imaginaréis, me llevaba bastante tiempo, pero en enero, justo el día en que hice mi primer examen, mis prioridades cambiaron totalmente. Lo primero ya no era el sacar la mejor nota posible, no eran mis compañeras o el proyecto que había comenzado meses atrás. Ni siquiera aprobar era lo primero. De repente el centro de mi mundo fueron dos rayitas rosas en un palo blanco y morado. Vale, ha sonado como si fuera un palo meado del parque, pero no. Después de mi primer examen, como sospeché desde el momento uno, me hice un test de embarazo y evidentemente salió positivo

Ahí es donde comienza esta historia. Nuestra historia. Nuestro nuevo proyecto. Dentro de poco os contaré cuáles fueron las reacciones, cómo se lo dije al papi, cómo se enteró el resto de la familia y cómo ha sido todo hasta llegar a hoy. ¿Tienes ganas de saberlo? En breves en el blog!
Sigue leyendo...

9 de octubre de 2016

El NO más difícil de mi vida

Bueno... Creo que una historia truculenta es la mejor opción para volver a la acción y, sobretodo, volver a engancharos a este humilde blog. Que ya nos conocemos... Que nos gusta un cotilleo más que levantarnos tarde.

Comencemos, pues. El colega del que os hablo llegó a mi vida siendo yo bastante joven, la verdad. Y no es que ahora sea vieja, pero unas poquitas más de canas tengo. Rondaba yo los 14 cuando nos presentaron. Suena a tópico, pero es la verdad: me cayó fatal la primera vez que lo vi. Había conocido parecidos a él, y siempre me habían provocado rechazo. Hasta que, fíjate tú por dónde, éste caló en mí, y a raíz de ese día nos hicimos inseparables.

Era la típica relación tóxica, donde todo el mundo sabe (incluso tú) que no está bien, pero nadie dice nada. Sabía que era malo para mí, que a la larga eso iba a acabar. Sin embargo, seguimos juntos y acompañándonos, tanto en los buenos como en los malos momentos.

Y creo yo, fíjate, que eso es lo que hacía que me costara aún más dar el paso de dejarlo. Porque en los malos momentos siempre me ayudaba a relajarme, a desestresarme, a lograr volver a estar en calma.
Y así han ido pasando los años, hasta que incluso mi cuerpo me ha dicho que esto tiene que parar. También influyen otras cosas y otros pensamientos, por supuesto, que van llegando con la edad. Pero sobretodo ha sido el paso "mental" de querer decir NO.

NO a ahogarme al jugar con mi perro, NO a ahogarme al coger más de dos minutos a mi sobrino, NO a esa tos crónica, NO a sentirme esclava suya, NO a gastar un enoooorme dineral (en 30 días 250€, para que os hagáis a la idea), y no a poner en riesgo mi salud y la de mis (futuros e hipotéticos) hijos.
Supongo que ya sabéis de quién hablo. Del dichoso o, qué carajo, del puto tabaco. De ese enemigo silencioso que parece que no pero te come por dentro. Ha sido difícil, y aun así algún día nos encontramos, pero puedo decir en voz alta que he dicho NO, y quiero llegar a poder olvidarme de él y de todo lo malo que me ha dejado por herencia.

Sayonara, "beibi".
Sigue leyendo...

18 de diciembre de 2015

Coming back!

Es curioso cómo pasa el tiempo. Concretamente un año sin publicar nada y, ahora que echo la vista atrás, parece que hubieran sido un par de semanas... Y eso es lo que queda de año! Qué ironía.

Había pensado en hacer balance y poner todo lo típico en estas fechas, pero paso. No por nada, si no porque este año ha sido un caos, con un montón de sensaciones, situaciones, y sorpresas, así que como lo que importa es el presente, sólo diré que soy feliz :) y que espero que el 2016 sea como mínimo igual de interesante que este 2015.

Como últimamente he tenido tiempo de sobra para pensar, he ordenado un poco el caos este que tengo por cabeza. A veces creo que me falta una tuerca de verdad, pero luego recuerdo que hay gente que va pegando puñetazos al presidente del gobierno y se me pasa.

Así que nada, preparaos para comenzar el nuevo año con este blog pisando fuerte, para haceros reír, pensar o aburríos con mis historietas. Con sorteos, concursos y alguna que otra sorpresilla más que no pienso adelantaros, tendréis que quedaros para averiguarlo.

Os deseo unas muy buenas navidades, que las paséis junto a los vuestros y las disfrutéis como cuando erais niños, y por supuesto que los Reyes os traigan muchos regalitos!!! Felices fiestas!




Sigue leyendo...