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18 de enero de 2018

Tercer trimestre


Hola de nuevo familia!

Hoy os traigo la última crónica de mi embarazo, el tercer trimestre que fue desde julio hasta octubre aproximadamente (Daniela nació a principios de octubre).

La verdad es que julio moló un montón, nos escapamos un fin de semana a la casa de la playa para lucir barriguita y después me subí con mi padre a Madrid mientras Marido se volvió a casa porque tenía que trabajar (evidentemente esto no moló tanto). Pero ya se notaba perfectamente a Dani dando guerra desde ahí dentro, y mi familia flipaba con los movimientos que se marcaba mi niña. 
En agosto, que papi tenía vacaciones, pasamos una semanita en su tierra, el Puerto de Santa María, donde pasamos muy buenos momentos con nuestros sobrinos en la playa, cenita con amigos y disfrutando de las pedazo de comidas que se marca mi suegra. Qué rápido se pasa el tiempo cuando uno está disfrutando, ¿verdad?

Después volvimos otros 9 días a Guardamar, donde disfrutamos de “il dolce far niente”, cocinando y dando paseos con nuestro primogénito el peludo. Uno de los últimos días que estuvimos allí, tuvimos el gusto de compartir uno de los atardeceres más bonitos del verano con “Tipos Photography Services”, quienes nos hicieron una pedazo de sesión de fotos impresionante.

Pero, como decía, lo bueno se acaba pronto! Y  dos semanas después de volver a casa empezó lo que para mí ha sido la única molestia del embarazo, pero... ¡Qué molestia! Resulta que un día me despierto y no podía ni levantar un pie del suelo. Un dolor increíble que me impedía hasta la cosa más básica como era meterme en la ducha. Fuimos al ginecólogo y en cuanto me vio entrar por la puerta dijo: “vaya diástasis más fuerte que tienes”. 

Hasta el momento, claro está, yo no sabía qué era eso. Había escuchado hablar de la diástasis abdominal, que nos pasa a todas las mujeres cuando estamos embarazadas. Las diástasis no son más que la división de los músculos, que debido al embarazo hace que los abdominales se separen. Normalmente luego vuelven a su ser, pero hay veces que se necesita rehabilitación. En mi caso era “diástasis de la sínfisis”. Agüita con el nombre. Se me habían separado las caderas, o mejor dicho, el ligamento que las une. 

Estando en la consulta, como tocaba eco, me tumbé como pude y en cuanto me puso el ecógrafo me vine abajo. ¡Qué dolor! No pudo ni medirle la cabecita a Dani porque me dolía una barbaridad. Así que allí mismo me recetó una inyección que suelen poner cuando hay riesgo de parto prematuro, y que hace madurar los pulmones del bebé. Me la recomendó porque a parte de esto, llevaba corticoides y me dijo que debería hacerme mejorar. Así que 15 minutos después allí estaba yo con el culo en pompa para que me pusieran pa dichosa inyección. Pero mereció la pena tanto! Seguía sin poder conducir, tumbarme de lado o ponerme las zapatillas, pero por lo menos podía andar (aunque bastante lento).

Así que el mes de septiembre y lo poquito de octubre que me quedaba de embarazo me lo pasé casi encerrada en casa. Para colmo me salió una hernia inguinal, así que no podía hacer esfuerzo y tenía que ir con una faja todo el santo día. No sé dónde vivís vosotros, pero en Almería en octubre HACE MUCHO CALOR. Así que fantástico y maravilloso todo.

El día 9 por la noche de madrugada (la noche del 9 al 10) empecé con contracciones cada 5/10 minutos. ¡Qué cierto es cuando te dicen que cuando sean las de verdad lo notarás! Yo venía teniendo contracciones de Braxton Hicks (que son las que no duelen) desde abril, pero éstas, aunque eran soportables, dolían. Como el día 10 teníamos gine, pasé de despertar a Marido y cuando llegó la hora me duché (lo que hizo que pararan las contracciones) y nos fuimos a consulta. 

Nos dijeron que ya estaba de 2 cm y que si quería me podía quedar ingresada, pero como vivimos a 5 minutos preferimos esperar en casa. Pasé el resto de la mañana sin contracciones y pude comer tranquila. Pero a las 4 de la tarde volvieron y ya para quedarse. Tranquilamente empecé a preparar lo poquito que me quedaba de la maleta (las típicas cosas de última hora, como el móvil, el cargador... cosas así).

A las 6.30 de la tarde llamé al papi porque ya no podía respirar cuando me venía una contracción. Entre pitos y flautas llegamos a la clínica a las 7.30 de la tarde. Que por cierto: la gente es de un insensible a veces!!! Llegamos por urgencias, como nos dijeron que deberíamos hacer llegado el momento. Y estaba aquello a rebosar. Una cola...! Pues nadie fue capaz de decir “pase usted”, viéndome embarazadísima y con contracciones, hasta que una enfermera se percató y ya “me colaron”. Ay que joderse.

En fin, que para no hacer eterno este post, el parto os lo cuento en el siguiente ;)

Un abrazo familia!
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15 de enero de 2018

El héroe en la sombra

Porque si, porque es así, tan imprescindible como silencioso. Pocas veces se para uno a pensar en lo que tiene, en lo afortunado de tener a alguien con quien formar equipo, sin necesidad de decir la mitad de las cosas. 

El afrontar tener que separarse de lo que más quiere cada mañana, teniendo que renunciar a ello hasta su vuelta a casa, que no es pronto. El peso del trabajo y la responsabilidad que conlleva traer el pan. El ser consciente de las necesidades más básicas de los demás y hacer el esfuerzo de satisfacerlas aun cuando llega cansado. Invertir el tiempo libre en el equipo en vez de en él mismo y además hacerlo con gusto. Tener la cabeza en mil cosas a la vez y no olvidarse de nada. Y con todo esto dar más amor del que nadie merece. 

Si, hoy me apetece este homenaje. Porque soy afortunada y lo sé. Porque esto sin él sería mucho  más duro. Porque es mi pilar y se gana el cielo cada día, de cada mes, de cada año. Porque por la circunstancia que vivimos no puedo darle todo lo que me gustaría, a pesar de haberme dado lo que más quiero en este mundo. Porque eres un padre genial. Porque eres un compañero genial. 

Porque te quiero y quiero ver todos los amaneceres junto a ti, junto a la familia que hemos formado. Esta entrada solo es para darte las GRACIAS, así, en mayúsculas.  

❤️


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13 de enero de 2018

Segundo trimestre


Hola familia! Unas semanillas de no dormir y las fiestas (feliz 2018!) han retrasado la publicación de esta entrada. Y es que cuando dicen que no volverás a dormir igual cuando tengas un bebé llevan toda la razón!

Hoy os cuento cómo transcurrió mi segundo trimestre de embarazo, para mí (y por lo que he leído para casi todas las futuras mamis también) el mejor de los tres. ¿Que por qué? Pues porque ese sueño incontrolable del primer trimestre desapareció, así que volví a estar llena de energía.

Fue en este trimestre cuando terminé la uni, aprobando todo (sí, con los años me he vuelto una empollona, quién lo iba a decir) y sobretodo sobretodo empecé a hacer palpable la llegada de mi cachorra: diseñé la habitación, empezamos con las compritas de los básicos (que comentaré en otro post) y llegaron los muebles de su habitación.

Después de la eco de las 12 semanas, donde nos dijeron que todo iba bien y que probablemente fuera una beba, compartimos la noticia con la familia mandando la foto de nuestro peludo. Quedó muy graciosa. Durante la eco y para variar, yo no pude dejar de llorar todo el rato. Al final dije "joé, cuando salga va a pensar la gente que me han dao una mala noticia". Pero es que me emocionó tanto ver las patadas que daba, cómo se movía para lo pequeña que era... Es un milagro. Y la tranquilidad, claro está, de que te digan que todo va estupendamente.

El papi desde el principio quería niño, pero se le iluminó la cara cuando supo que venía una guerrera. Es más, a modo de anécdota: la semana 13 tuvimos eco por el privado y nos comentó que él no tenía tan claro que fuera niña. Y ahí el papi se decepcionó porque se había hecho a la idea y ya no quería otra cosa. Además ya le habíamos elegido nombre (la verdad es que nos pusimos de acuerdo en seguida), así que fue un trastorno jajaaj.

A finales del segundo trimestre hicimos también la eco 4D, en Madrid, con mi madre y mi hermana. La beba no se dejó ver mucho, pero sí lo justo para verla sonreír y descubrir que ya desde ahí dentro era un calco de papá.

Pero con diferencia el momento más emocionante de este trimestre fue cuando sentí por primera vez sus movimientos. Es una sensación indescriptible. Al principio eran casi imperceptibles, además yo empecé a notarla con 16 semanas de embarazo, cuando lo normal es entre la 22 y la 28, dependiendo de dónde esté situada la placenta.

A medida que fueron pasando las semanas la iba notando más y más, iba descubriendo las posturas que le gustaban, cuándo tenía hipo o cuando estaba inquieta. Desde bien temprano dejó claro que venía a este mundo con ganas de juerga, rara era la vez que estaba quieta, y ahora sigue igual. Inocente de mí creí a aquell@s que dijeron... "a lo mejor luego te sale tranquilita". JA.

Mi niña nació espabilada y no para quieta ni cuando duerme. Y me encanta.
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18 de noviembre de 2017

Primer trimestre



Hola familia!

Aquí estamos de nuevo, en esta ocasión para contaros mi experiencia durante el primer trimestre de embarazo. Ya os anticipo que fue un poco aburrido con respecto a síntomas, creo que fui de esas pocas suertudas a las que no le afectan las náuseas, vómitos, "ascos", etc.

Como os comenté en el anterior post, el 30 de enero nos enteramos de que la búsqueda de Bebé había comenzado y terminado el mismo día.

Los primeros síntomas que noté, antes incluso de saber que estaba embarazada, fueron los que muchas describiríais como "dolores de regla": riñones molestos, pinchazos en la zona del bajo vientre, pechotes hinchados... Pero yo jamás haba sentido ninguno de ellos. Me enteraba de que tenía la regla por lo obvio, no porque los padeciese. 

Lo que sí hizo huella en mi, sobretodo los dos primeros meses, fue el cansancio. Marido flipaba. Solía decirme los fines de semana... "¡Pero si te has levantado a las 11 de la mañana cómo puedes dormirte a la 1 de la tarde?" Pues sí señores y señoras. Me caía por las esquinas. Lo bueno: me echaba siestas todo el rato y solucionado. Tenía la suerte de poder hacerlo.

A partir de ahí el primer trimestre fue rodado en cuanto a "malestares", pero un cambio que a mí sí que me cogió por sorpresa y bastante agudo fue el hormonal: mi cabeza a veces iba muchísimo más allá. Me tomaba las cosas de manera muy personal, estaba bastante MUY irritable (vaya, que me cabreaba en menos que cantaba un gallo). Aquí tengo que decir que Marido el pobre tuvo la mayor paciencia del mundo. Ya habíamos hablado en alguna ocasión de que eso podía pasar y no le pilló por sorpresa mi locura momentánea.

Dejando a un lado los síntomas, he de decir que otra de las cosas que me ha acompañado desde entonces ha sido el miedo. Miedo a que estuviera todo bien. Parece un tópico pero jo, de verdad que se vive intensamente. Y es un miedo que nunca antes había tenido. Pude tener miedo a que en la pelu me cortasen 4 dedos en vez de 2, o a quedarme tirada sin tabaco un domingo por la noche. Pero este miedo era ES diferente. Te coge el estómago cual pellizco de monja y solo se pasa un poco cuando en la siguiente "prueba" (eco, visita al médico, peso, etc) te dicen que va todo genial.

Y bueno, no podía dejar de comentaros el momentazo de la primera eco! Esto sí que se te graba en la retina sin anestesia ni nada... Ahí estaba, una mancha chiquitita chiquitita en medio de un gran óvalo oscuro. Madre mía cómo lloré cuando vimos el latir del corazón. Inexplicable. Aunque puntualizo que no es igual para elllos. Nosotras lo llevamos dentro, cuando nos dicen que sí, que está ahí y comprobamos que nuestro útero no es un terreno hostil y que puede crear vida (CREAR VIDA!) nos emociona sobremanera. Pero los futuros papis solo ven una mancha y lo que perfectamente podría ser tu corazón acelerado. No os enfadéis, es normal ;)

Esta primera eco la tuvimos en el privado a las 8 semanas, y la segunda fue en la seguridad social a las 12. En ésta última ya se veía totalmente formadito. Se movía y pegaba unas patadas... Qué patadas!!! Sobra decir que en ambas me "jarté" de llorar pero además de manera incontrolable. Es una sensación brutal!

Y por último (que al final este post va a ser el segundo Quijote) pero no por ello menos importante, en el primer trimestre realicé dos hitos en mi vida. El primero aprobar todo el primer cuatrimestre (incluyendo una matrícula de honor) con todos los nervios que conllevaba el no saber aún si el embarazo era viable, y el más importante para mi: dejar de fumar. Siempre dije "dejaré de fumar el día en que me quede embarazada". Pues así fue. Tal cual. Sin más. Óle yo :)

¿Y vosotr@s? ¿Qué sentísteis? ¿Qué se os pasaba por la cabeza? Quiero saberlo todo!
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