Me gusta

Mostrando entradas con la etiqueta #vacunas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #vacunas. Mostrar todas las entradas

20 de febrero de 2018

Regurgitación vs Reflujo

Hola familia!
Este es un tema que trae cola porque siempre se tiende a confundir ambos términos. Como ya he comentado en más de una ocasión, mi pequeña D regurgita lo más grande con cada toma, pero hasta antes de ayer no necesitaba tratamiento. Para que puedas entenderlo mejor he decidido escribir este post en un intento de disipar esas dudillas que se tienen al respecto.


Para empezar vamos a intentar saber un poco más acerca de cómo funciona el estómago de un bebé. Cuando nacen, su estómago es muy pequeñito, como puedes ver en la foto. Por eso es normal que al principio echen bastante leche después de cada toma, coman menos y lo hagan con más frecuencia. A medida que va pasando el tiempo su estómago crece y con ello su capacidad.

Otro factor a tener en cuenta es la inmadurez del cardias. ¿Y eso que es? Es la válvula situada entre el esófago y el estómago que se encarga de regular el paso de los alimentos, impidiendo que éstos "salgan" una vez que entran. Esta válvula se termina de desarrollar entre los 6 meses y el año de edad, ya que con la introducción de los alimentos sólidos se hace más fácil controlarlos. 

Una vez dejado claro estos dos puntos, vamos a ver la diferencia entre ambos términos. La regurgitación se produce habitualmente después de las tomas, y son cantidades de leche pequeñas no digerida de forma continuada, aunque el bebé no hace fuerza ni tiene incomodidad al expulsarla. Es más, muchas veces se ríen l@s jodí@s bribones ¿verdad? Sin embargo, podríamos definir el reflujo como la expulsión molesta y brusca, a veces precedida de náuseas, de cantidades de leche ya digeridas (con aspecto y olor similares al requesón).

¿Cuál es el problema y por qué han tenido que empezar a medicar a D con omepreazol? (Cada pediatra te recetará lo que crea conveniente en base a cada situación y bebé). Pues que las regurgitaciones continuadas terminan por dañar la mucosa del esófago y favoreciendo el reflujo. Entonces, ¿hay algo que podamos hacer? Pues aunque no siempre funcionan al 100% sí que podemos intentar los siguientes truquillos -


  • Alimentar a nuestro bebé de la forma más vertical posible y mantenerlo así hasta aproximadamente media hora después de la toma. Es cuestión de gravedad.
  • Intentar que el entorno a la hora de comer sea un momento tranquilo para que no le produzca ansiedad o se distraiga.
  • Intentar que echen gases a mitad de la toma. Esto por ejemplo con mi cachorra ni de coña no lo podemos hacer porque la lía "parda" si le quitas su bibe antes de que se haya saciado, y termina siendo peor el remedio que la enfermedad.
  • El tamaño de las tetinas también es muy importante, porque aunque esté en el rango de la edad recomendada, puede que no sea la que mejor le va a tu hij@. Si sale más cantidad de leche de la que tu peque puede asimilar, será más fácil que le eche después. De la misma
    manera, si sale muy poca cantidad tragará más aire lo que le provocará más gases, más eructos y por consiguiente más regurgitaciones. Por ejemplo, D usa los biberones Twistshake y come aún con las tetinas de la talla S porque con la M se atraganta de la cantidad de leche que sale.
  • También puedes intentar dar más tomas con menos cantidad, y no esperar a que esté desesperad@ de hambre. 
  • Y como medida recurrente en pediatría, existen infinidad de leches artificiales antireflujo en el caso de que tu peque tome bibe, si está con lactancia materna obvia este punto (nada mejor que la teti!).
Entonces, ¿cuándo deberíamos ir al pediatra? Pues cuando el bebé se muestre inquieto, irritable, no gane peso, rechace la teti o el bibe o al echar la leche lo haga de forma brusca y llorando. Vamos, cosas lógicas.

Aquí y aquí podéis ver que la Asociación Española de Pediatría da más o menos las mismas pautas que os he descrito arriba. 

Mi experiencia - con D el pediatra nos dijo toooodo esto que os acabo de contar, pero ha ido a más y cada vez más cantidad, por lo que ha preferido poner tratamiento antes de que derivara en reflujo. Y no te creas que es mano de santo, que para darle el omeprazol a la fiera hay que sacarse un máster antes, así que ánimo y paciencia!

¿Y vosotr@s? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia? ¿Qué tratamientos os ha mandado el pediatra?

Un abrazo!


Sigue leyendo...

7 de febrero de 2018

Rotavirus y Bexsero: lo que debes saber

Hola familia!

A mi cachorra la vacunaron hace poco de la meningitis y cuando tenía dos mesecillos le pusieron también la primera dosis del rotavirus. De sobra está decir que estas vacunas no están cubiertas por la Seguridad Social y es decisión de cada padre y madre si ponerlas o no. En nuestro caso, aconsejados por dos pediatras diferentes y un cirujano pediátrico que tenemos en la familia, decidimos ponérselas. 

El motivo de más peso (sobretodo con la Bexsero, que es la de la meningitis), fue que por experiencia los bebés que contraían la meningitis aun teniendo solo una dosis puesta se recuperaban con mayor facilidad y quedaban secuelas (en el caso de que las hubiera) bastante más leves que los que no habían sido vacunados. Dicho esto hablemos de estos nombres tan raros.

Qué es eso de Bexsero y por qué no la cubre la seguridad social?

La vacuna Bexsero es la recomendada por los pediatras para inocular el virus de la meningitis. Las dosis necesarias dependen de la edad, aunque las recomendaciones son las siguientes: 

  • Si comenzamos la vacunación a los 3 meses, serían 4 dosis y se pondrían a los 3, 5, 7 y 13 meses respectivamente (se separan 30 días de la vacunación oficial de niño sano de la seguridad social para evitar que la reacción sea mayor)
  • Si retrasamos la vacunación y la empezamos entre los 6 y los 23 meses serían 3 dosis.
  • Y si empezamos a vacunar más tarde de los 2 años serían únicamente 2 dosis separadas al menos dos meses.
Cada dosis cuesta alrededor de 106€ y deberéis, en el caso de querer ponerla, solicitarla en vuestra farmacia con al menos 5 meses de antelación, ya que es bastante difícil de conseguir. Para que os hagáis una idea, nosotros la reservamos en junio, D nació en Octubre y la vacuna llegó en diciembre.

Esta vacuna no está cubierta por nuestro sistema sanitario porque la incidencia en España es muy baja (0,77 por 100.000personas/año), por lo que el Ministerio de Sanidad no lo considera oportuno (y así lo indicó en un comunicado de 2015 que podéis ver AQUÍ)

¿Qué riesgos tiene?

Empecemos diciendo que la meningitis es una enfermedad grave y potencialmente mortal. También interesa saber que el Reino Unido, que incluyó esta vacuna en su agenda de vacunación a nivel nacional hace ya casi dos años (2016), publicó los resultados de la vacuna tras un año observándose que la cantidad de afectados con respecto al año anterior (en el cual no había vacuna) se redujeron a la mitad (si estáis puestos en inglés, podéis leer el artículo AQUÍ)

Según el artículo publicado por la revista científica Anales de Pediatría (de la Asociación de Pediatría Española -APE) acerca de la seguridad de la vacuna (AQUÍ podéis leer el artículo completo) en la mayoría de los casos la reacción más común es fiebre y dolor e hinchazón en la zona del pinchazo.

Hay veces que esta vacuna provoca la llamada "Enfermedad de Kawasaki", según recoge el CAV (Comité Asesor de Vacunas), aunque en menos de un caso por cada 10.000, que además tiene cura.

Y el Rotavirus, ¿qué?

El rotavirus es la principal enfermedad que causa gastroenteritis aguda infantil en todo el mundo. La principal complicación que tiene es la deshidratación, motivo de la mayor parte de ingresos en España. La transmisión es fecal-oral y puede contagiarse generalmente por el contacto con otros niños en la guardería/colegio o con los padres o cuidadores a través de las manos.

En nuestro país disponemos de dos vacunas orales con eficacia probada: RotaTeq y Rotarix. Dependiendo de cuál administremos tiene un número de dosis: en el caso de la primera son 3 dosis y en el caso de la Rotarix sería únicamente dos. Las pautas de vacunación según el CAV (y cito textualmente) son las siguientes:

"La vacunación debe iniciarse a partir de las 6 semanas de vida y antes de las 12 (a los 3 meses ya es tarde). Un buen momento es administrarla simultáneamente con las vacunas de los dos meses.

Las dosis deben espaciarse entre sí al menos 1 mes. Además, la pauta ha de estar completada antes de las 24 semanas (casi 6 meses) de vida, en el caso de Rotarix, o 32 semanas (casi 8 meses) en el de RotaTeq.

Esta vacuna se administra exclusivamente por vía oral (bebida) y se recomienda que sea aplicada por un profesional sanitario. Es importante utilizar durante toda la serie de vacunación el mismo preparado, Rotarix o RotaTeq, pues no son intercambiables."

El precio de estas vacunas es de 93,66€ en el caso de Rotarix y 69,50€ en el caso de RotaTeq.

¿Qué efectos secundarios tiene?

Estas vacunas han demostrado, tras varios estudios sobre los efectos secundarios, ser seguras. Aun así, entre las posibles complicaciones están los vómitos, la diarrea y la fiebre moderada, los tres de forma leve. En casos más aislados puede presentarse broncoespasmo, urticaria o heces con sangre (esto último debe ser valorado de forma urgente por un profesional).

Con todo, la Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación universal frente a este virus de todos los lactantes en el tiempo correspondiente.

Pues hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os ayude a tomar la mejor decisión para vuestro peque. Si te ha gustado y crees que puede interesar a tus amigos, no dudes en compartir a través del link debajo del post.

Un abrazo!
Sigue leyendo...