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21 de marzo de 2018

10 cosas raras que hacen los bebés

Hola familia!

¿Cuant@s de vosotr@s se han preguntado en algún momento...”Y esto será normal?” ante algo que ha hecho vuestro bebé? Y es que estas pequeñas personitas son muy divertidas si las observas con atención. Hoy os voy a contar cuáles de éstas cosas son las que hace o ha hecho mi cachorra, aunque supongo que habrá veinte mil más. Ahí van!

El “atraco”: Manos arriba! Daniela tenía cuando nació un espasmo súper gracioso, y lo hacía sobretodo cuando dormía. De repente levantaba los brazos hacia arriba y hacia afuera, con las manos súper extendidas. Todo el mundo desde entonces dice que va a ser bailaora. Este tipo de espasmos son completamente normales, sobretodo de recién nacidos.

La “negación”: Esto lo empezó a hacer con unos 3 meses. Justo cuando está a punto de caer dormida o, incluso, una vez ha sucumbido al sueño, empieza a girar la cabeza de un lado hacia el otro a toda velocidad, como si te dijera “no, no y no!”. Desconozco porqué lo hace, creemos que simplemente le gusta y le ayuda a dormirse.

El “chasquido”: después de mucho investigar y preguntar, llegamos a la conclusión de que Dani truena la mandíbula simplemente porque ha descubierto que puede hacerlo. El sonido da grimilla, pero es normal. No obstante, no estaría de más vigilar la cacotas por si tuviera lombrices, ya que el tronar la mandíbula es uno de los síntomas l, aunque no siempre es así.

La “canción de ópera”: esos gritos maravillosos que despiertan a cualquiera y que se producen a cualquier hora, y que a veces parece que se van a dejar la garganta en medio del “canto”... Pues bien, es normal. Cuando empiezan a hacero (alrededor de los 4 meses), están descubriendo su voz, y poco a poco intentan graduarla. A veces son incómodos pero hay que aguantarlos!

La “tetilla invisible”: creo que esto lo hacen todos los bebés. Cuando duermen, en algunas ocasiones succionan como si tuvieran aún la teti/bibe/tete en la boca. Es divertido escuchar el sonido mientras duermen plácidamente.

La “práctica del abdominal”: muchos bebés (incluída la mía) empiezan a poner la tripa dura (o a “apretar”) durante o después de la toma, y de vez en cuando hacen hasta un pequeño gruñido. La mayoría de los papis y mamis podríamos interpretarlo como gases, pero en realidad su organismo está preparado para que en cuanto entra comida, el intestino empuje la ya existente hacia afuera. Para que esto ocurra de manera natural tienen que relajar el esfínter, y les cuesta aprenderlo. Mientras, hacen abdominales :)

El “achís”: es muy común que los bebés estornuden, porque no tienen otra forma de reaccionar si les pica la naricilla. No tiene por qué significar que están constipados. Lo mismo pasa con la tos. De todas formas, en ambos casos es bueno vigilarlo.

La “fuente”: esas regurgitaciones de moda con las que se ponen perdid@s. Son completamente normales hasta cierto punto. Si realmente estás preocupad@, puedes LEER AQUÍ cuándo hay que acudir al pediatra.

La “paleta de colores”: ya sabemos de qué colores hablo... no? Sí, exacto, del abono desperdiciado que son capaces de generar estos seres tan pequeños. Pasados los primeros días, cualquier color que pertenezca a las gamas del verde y del amarillo es normal. La diferencia está en que cuando son más verdecillas, les ha costado más digerir la lactosa, y por consiguiente suelen ser más líquidas. MmmMmm... qué rico...

El “aleteo”: cuando empiezan a descubrir su cuerpecillo y las cosas que son capaces de hacer con él, se divierten muchísimo (y a nosotr@s se nos cae la baba cual bulldog hambriento). Mi cachorra ha descubierto que puede mover los brazos de arriba a abajo como si quisiera volar, a una velocidad que ni el AVE. Lo hace hasta dormida, supongo que para seguir practicando. Es normal, no tienen complejo de pájaro ni nada ;)

Y vuestros bebotes, ¿también han “sufrido” alguna de estas cosas rarunas? ¿O por el contrario han hecho otras? 

Un abrazo familia!
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20 de febrero de 2018

Regurgitación vs Reflujo

Hola familia!
Este es un tema que trae cola porque siempre se tiende a confundir ambos términos. Como ya he comentado en más de una ocasión, mi pequeña D regurgita lo más grande con cada toma, pero hasta antes de ayer no necesitaba tratamiento. Para que puedas entenderlo mejor he decidido escribir este post en un intento de disipar esas dudillas que se tienen al respecto.


Para empezar vamos a intentar saber un poco más acerca de cómo funciona el estómago de un bebé. Cuando nacen, su estómago es muy pequeñito, como puedes ver en la foto. Por eso es normal que al principio echen bastante leche después de cada toma, coman menos y lo hagan con más frecuencia. A medida que va pasando el tiempo su estómago crece y con ello su capacidad.

Otro factor a tener en cuenta es la inmadurez del cardias. ¿Y eso que es? Es la válvula situada entre el esófago y el estómago que se encarga de regular el paso de los alimentos, impidiendo que éstos "salgan" una vez que entran. Esta válvula se termina de desarrollar entre los 6 meses y el año de edad, ya que con la introducción de los alimentos sólidos se hace más fácil controlarlos. 

Una vez dejado claro estos dos puntos, vamos a ver la diferencia entre ambos términos. La regurgitación se produce habitualmente después de las tomas, y son cantidades de leche pequeñas no digerida de forma continuada, aunque el bebé no hace fuerza ni tiene incomodidad al expulsarla. Es más, muchas veces se ríen l@s jodí@s bribones ¿verdad? Sin embargo, podríamos definir el reflujo como la expulsión molesta y brusca, a veces precedida de náuseas, de cantidades de leche ya digeridas (con aspecto y olor similares al requesón).

¿Cuál es el problema y por qué han tenido que empezar a medicar a D con omepreazol? (Cada pediatra te recetará lo que crea conveniente en base a cada situación y bebé). Pues que las regurgitaciones continuadas terminan por dañar la mucosa del esófago y favoreciendo el reflujo. Entonces, ¿hay algo que podamos hacer? Pues aunque no siempre funcionan al 100% sí que podemos intentar los siguientes truquillos -


  • Alimentar a nuestro bebé de la forma más vertical posible y mantenerlo así hasta aproximadamente media hora después de la toma. Es cuestión de gravedad.
  • Intentar que el entorno a la hora de comer sea un momento tranquilo para que no le produzca ansiedad o se distraiga.
  • Intentar que echen gases a mitad de la toma. Esto por ejemplo con mi cachorra ni de coña no lo podemos hacer porque la lía "parda" si le quitas su bibe antes de que se haya saciado, y termina siendo peor el remedio que la enfermedad.
  • El tamaño de las tetinas también es muy importante, porque aunque esté en el rango de la edad recomendada, puede que no sea la que mejor le va a tu hij@. Si sale más cantidad de leche de la que tu peque puede asimilar, será más fácil que le eche después. De la misma
    manera, si sale muy poca cantidad tragará más aire lo que le provocará más gases, más eructos y por consiguiente más regurgitaciones. Por ejemplo, D usa los biberones Twistshake y come aún con las tetinas de la talla S porque con la M se atraganta de la cantidad de leche que sale.
  • También puedes intentar dar más tomas con menos cantidad, y no esperar a que esté desesperad@ de hambre. 
  • Y como medida recurrente en pediatría, existen infinidad de leches artificiales antireflujo en el caso de que tu peque tome bibe, si está con lactancia materna obvia este punto (nada mejor que la teti!).
Entonces, ¿cuándo deberíamos ir al pediatra? Pues cuando el bebé se muestre inquieto, irritable, no gane peso, rechace la teti o el bibe o al echar la leche lo haga de forma brusca y llorando. Vamos, cosas lógicas.

Aquí y aquí podéis ver que la Asociación Española de Pediatría da más o menos las mismas pautas que os he descrito arriba. 

Mi experiencia - con D el pediatra nos dijo toooodo esto que os acabo de contar, pero ha ido a más y cada vez más cantidad, por lo que ha preferido poner tratamiento antes de que derivara en reflujo. Y no te creas que es mano de santo, que para darle el omeprazol a la fiera hay que sacarse un máster antes, así que ánimo y paciencia!

¿Y vosotr@s? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia? ¿Qué tratamientos os ha mandado el pediatra?

Un abrazo!


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